En el corazón de Tuxpan, Michoacán, una peculiar tradición ha convertido a la Parroquia de Santiago Apóstol en uno de los templos más curiosos de la región: la leyenda cuenta que durante su construcción se utilizó leche de vaca y nopal, en una historia que los habitantes han transmitido de generación en generación. De acuerdo con una versión de la tradición, la utilización de estos elementos también habría tenido un significado simbólico relacionado con la protección del ganado y la abundancia de leche.
Aunque la historia forma parte de la tradición popular, documentos oficiales del patrimonio cultural señalan que el templo comenzó a construirse en los primeros años del siglo XVII y que su edificación se prolongó durante 111 años, hasta su culminación en 1709. El inmueble destaca por su arquitectura barroca y por una fachada de cantera considerada entre las expresiones barrocas más importantes de Michoacán fuera de Morelia.
La versión de la iglesia construida con leche ha llamado la atención de visitantes porque combina historia, arquitectura y tradición oral. Algunas fuentes señalan que la mezcla de nopal hervido, leche, agua y otros materiales habría servido como una especie de aglutinante para unir las piedras; sin embargo, esta explicación debe entenderse como parte de la tradición local y no como un hecho histórico plenamente documentado. Actualmente, la Parroquia de Santiago Apóstol forma parte del patrimonio religioso de Tuxpan y conserva importantes elementos artísticos, entre ellos un Cuadro de Ánimas atribuido al pintor novohispano Cristóbal de Villalpando, cuya restauración fue documentada por el INAH.