Con la llegada de la Noche de Muertos, las familias michoacanas se preparan para colocar altares y ofrendas en honor a sus seres queridos fallecidos. Aunque los elementos cambian de acuerdo con las costumbres de cada comunidad, existen objetos tradicionales que representan el recuerdo, la bienvenida y el vínculo con quienes ya no están.
Uno de los elementos principales es la flor de cempasúchil, cuyo color y aroma se utilizan para adornar el altar y formar caminos simbólicos. También destaca la flor de garra de león, presente en las ofrendas de esta temporada. Las veladoras y las ceras representan la luz que guía simbólicamente a las almas, mientras que el copal o el incienso se emplean para aromatizar el espacio.
En el altar tampoco pueden faltar las fotografías de los difuntos, que permiten identificar a las personas a quienes se dedica la ofrenda. Se colocan alimentos y bebidas que disfrutaban en vida, como parte de la bienvenida simbólica; además de agua, que representa la necesidad de saciar la sed después del recorrido. En algunas ofrendas también se incluyen sal, pan, frutas y platillos tradicionales.
Otros elementos que pueden incorporarse son el papel picado, las imágenes religiosas, las cruces y las calaveritas, según las creencias y prácticas de cada familia. En distintas comunidades de Michoacán, los altares también se acompañan de objetos personales de los difuntos y productos de la región.
Las tradiciones de la Noche de Muertos no son iguales en todo el estado: cada comunidad conserva sus propios significados y formas de preparar las ofrendas. Por ello, al montar un altar, lo más importante es respetar las costumbres locales y mantener vivo el recuerdo de las personas fallecidas.