La idea de que las personas mueren únicamente por la edad podría estar lejos de la realidad. De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), uno de los factores que más influye en el deterioro de la salud y en el envejecimiento es el estrés crónico, especialmente aquel relacionado con conflictos emocionales, presiones sociales y problemas que se prolongan durante largos periodos.
El tema cobró relevancia luego de que una consulta realizada a ChatGPT sobre cómo una persona podría llegar a vivir hasta los 140 años arrojara una respuesta inesperada: evitar el estrés emocional crónico. Aunque la afirmación llamó la atención en redes sociales, expertos señalan que coincide con conocimientos científicos desarrollados desde hace años en áreas como la biología y la neurociencia.
Según información difundida por la UNAM, el investigador Gabriel Gutiérrez Ospina, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, explicó que el bienestar emocional y el amor propio desempeñan un papel fundamental en la salud. El especialista sostiene que, bajo condiciones adecuadas de cuidado físico, mental y social, el ser humano tendría el potencial biológico de alcanzar edades cercanas a los 140 años, al menos desde una perspectiva teórica.
El académico detalla que el estrés crónico mantiene elevados los niveles de cortisol y favorece procesos inflamatorios que pueden acelerar el envejecimiento. A diferencia del estrés agudo, que se activa para responder a peligros inmediatos y desaparece rápidamente, el estrés derivado de conflictos familiares, problemas económicos, violencia o presión social puede permanecer durante años y afectar diversos sistemas del organismo.
La investigación también analiza cómo los cambios en el estilo de vida de la humanidad han influido en la salud. Con el desarrollo de la agricultura y el sedentarismo, las personas redujeron significativamente su actividad física diaria, lo que contribuyó al aumento de enfermedades relacionadas con la falta de movimiento, la alimentación poco diversa y el exceso de consumo calórico.
Otro factor señalado por el especialista es la llamada "rumiación mental", es decir, la tendencia a pensar constantemente en problemas, preocupaciones o situaciones negativas. Esta acumulación de tensión emocional, combinada con largas jornadas en espacios cerrados y estilos de vida sedentarios, genera un desgaste progresivo que afecta tanto la salud física como la estabilidad emocional.
De acuerdo con la UNAM, existe evidencia científica que demuestra que dormir adecuadamente, mantenerse físicamente activo, cuidar la alimentación y reducir el estrés sostenido pueden tener efectos positivos en la salud y en la longevidad. Aunque no existe una fórmula mágica para vivir más años, los expertos coinciden en que un cuerpo y una mente en equilibrio tienen mayores posibilidades de envejecer de manera saludable.
La historia de Jeanne Louise Calment, la mujer francesa que vivió 122 años y 164 días, suele ser citada en estudios sobre longevidad. Más allá de hábitos específicos, una de las frases que la hizo famosa fue que nunca se tomó la vida demasiado en serio, una visión que hoy encuentra eco en investigaciones que destacan la importancia de reducir el estrés para preservar la salud a largo plazo.
Te puede interesar leer: ¡Un tesoro prehistórico! Científicos de la UNAM descubren un nuevo ajolote fósil mexicano
