Nepal enfrenta una de las jornadas más críticas de los últimos días luego de que una enorme riada de agua, hielo y lodo provocara un desastre en la zona montañosa de la frontera con China. El saldo preliminar asciende a al menos 100 personas fallecidas, mientras equipos de rescate continúan buscando a más de 400 desaparecidos, entre ellos turistas extranjeros.
En medio de la emergencia, los primeros reportes señalaron la ocurrencia de un sismo en la zona de Kodari, con una magnitud inicialmente estimada en 4.4. Sin embargo, un análisis posterior de las ondas sísmicas llevó al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) a modificar la explicación del fenómeno.
De acuerdo con el organismo, la vibración registrada no correspondió a un terremoto. El movimiento fue provocado por un deslizamiento de tierra y el colapso de hielo y rocas sobre el río Lhende Khola, cuya energía liberada fue equivalente a la de un sismo de aproximadamente magnitud 5.2.
La aclaración resulta relevante porque, inicialmente, se consideró que un movimiento telúrico podría haber desencadenado la avalancha. Con el nuevo análisis, esa posibilidad quedó descartada y las autoridades concentran ahora las investigaciones en determinar qué provocó el enorme deslizamiento.
Mientras tanto, las labores de emergencia continúan en una zona complicada por las condiciones montañosas y los daños ocasionados por la riada. Más de 400 personas permanecen desaparecidas, por lo que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de búsqueda y rescate.