Las obras impulsadas durante la administración del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla enfrentan cuestionamientos por el impacto que, de acuerdo con ciudadanos y ambientalistas, están generando sobre la flora, fauna y áreas verdes de Morelia.
Uno de los principales señalamientos se relaciona con la tala y retiro de árboles para dar paso a proyectos de infraestructura. Ebodio Gaona, trabajador, criticó las decisiones del gobierno estatal y cuestionó que se prioricen obras como el teleférico mientras, dijo, se afecta a los árboles que contribuyen a la calidad del aire.
Ambientalistas también cuestionan que los proyectos estatales no otorguen suficiente peso a la opinión de especialistas en materia ambiental. Micol Farías, ambientalista, consideró que existe una mayor atención social hacia las grandes obras que hacia acciones de conservación, debido a que la infraestructura genera mayor visibilidad pública.
El impacto ambiental también preocupa por el posible desplazamiento de especies que utilizan los árboles y áreas verdes como refugio. En uno de los proyectos recientes se contemplaba el retiro de alrededor de 600 árboles, algunos con más de un siglo de antigüedad, lo que generó oposición y cuestionamientos sobre la manera en que se están planeando las obras.
A este panorama se suma que, de acuerdo con la información proporcionada, en Morelia se generan alrededor de 25 mil 879 toneladas de agentes contaminantes, una situación que, advierten ambientalistas, vuelve todavía más importante conservar y ampliar las áreas verdes de la ciudad.
Los cuestionamientos colocan nuevamente bajo la lupa al gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, al que ciudadanos y ambientalistas reclaman una mayor protección de los recursos naturales frente al desarrollo de infraestructura. Para los críticos, el crecimiento de Morelia no debería significar la pérdida de árboles, hábitats y espacios naturales.
Así, mientras la administración de Ramírez Bedolla impulsa proyectos de infraestructura, persiste el reclamo de sectores de la sociedad que consideran que el costo ambiental de estas obras no ha sido suficientemente atendido y que la conservación de la flora y fauna continúa siendo una asignatura pendiente del gobierno estatal.