El cempasúchil, conocido por su color naranja y su presencia en los altares de Día de Muertos, también puede utilizarse en la preparación de bebidas como el atole, una propuesta gastronómica que llama la atención durante esta temporada por su color y sus ingredientes.
Esta preparación se elabora generalmente con pétalos de cempasúchil aptos para consumo humano, leche o agua, masa o fécula de maíz y endulzante al gusto. Para prepararla, es importante utilizar flores libres de pesticidas y productos químicos, lavarlas cuidadosamente y verificar que sean aptas para consumo.
En Michoacán, donde el cempasúchil forma parte de las ofrendas de la Noche de Muertos, esta bebida representa una manera de explorar nuevos sabores a partir de uno de los elementos más emblemáticos de la celebración, aunque su consumo no es una tradición generalizada en todas las comunidades del estado.
De acuerdo con la tradición mexicana, el color y el aroma de la flor ayudan a guiar simbólicamente a las almas de los difuntos hacia las ofrendas. Así, el cempasúchil no solo adorna altares y panteones, sino que también encuentra un espacio en la gastronomía de temporada.













