Los habitantes del sur de Monterrey tuvieron una visita inesperada que rápidamente se robó la atención en redes sociales. Un oso negro apareció paseando por la zona como si estuviera realizando un recorrido turístico, despertando la curiosidad de quienes tuvieron la suerte o el susto de encontrarse con el enorme visitante.
Aunque más de uno seguramente pensó en sacarse la selfie del año o incluso ofrecerle un taquito y un vaso de agua para combatir el calor, especialistas y autoridades fueron claros: nada de acercarse, alimentarlo o intentar interactuar con él. Después de todo, se trata de un animal silvestre que forma parte de la fauna de la región y que normalmente prefiere mantenerse lejos de las personas.
Y es que este simpático pero imponente mamífero no necesita invitaciones a cenar. El oso negro obtiene entre el 75 y el 90 por ciento de su alimentación de plantas, frutos, nueces, raíces y otros recursos que encuentra en la naturaleza. Además, complementa su dieta con insectos, peces, pequeños mamíferos y carroña, por lo que sabe perfectamente cómo arreglárselas sin ayuda humana.
Las autoridades también hicieron un llamado a mantener la basura bien resguardada y sacar los contenedores únicamente cuando pase el camión recolector. Acostumbrar a los osos a encontrar comida en zonas urbanas puede convertir una visita ocasional en una mala costumbre que termine poniendo en riesgo tanto a las personas como a los propios animales.
Por ahora, el oso parece haber dejado claro que solo estaba de paso. Así que si vuelve a aparecer por las calles regias, la recomendación es sencilla: disfrutar el avistamiento a distancia, guardar el celular para evitar acercamientos peligrosos y recordar que el verdadero dueño de esos cerros sigue siendo él.