Un parapentista en China protagonizó una experiencia extrema luego de ser arrastrado por una poderosa corriente ascendente hasta alcanzar aproximadamente 8,600 metros de altura. A esa altitud, donde las temperaturas pueden descender hasta los -40 grados Celsius y el oxígeno es escaso, el deportista enfrentó un serio riesgo de congelación y complicaciones por la altura. Pese a las difíciles condiciones, logró mantener el control de su equipo y aterrizar sano y salvo. El impresionante vuelo ha llamado la atención a nivel internacional, ya que figura entre los ascensos más altos registrados en parapente sin el uso de oxígeno suplementario.