Los devastadores incendios forestales que afectan el suroeste de Francia dejaron una de las imágenes más impactantes de los últimos años: una gigantesca nube de tormenta formada por el propio fuego, un fenómeno conocido como pirocumulonimbo, al que la NASA ha bautizado como "el dragón de las nubes que escupe fuego".
Mientras los incendios continúan avanzando en Francia y España, con más de 325 mil personas evacuadas, los expertos han explicado cómo un incendio de gran magnitud puede llegar a generar una tormenta eléctrica capaz de producir rayos, fuertes vientos e incluso nuevos incendios.
En Francia, el fuego ha consumido ya más de 42 mil hectáreas, especialmente en la región de Gironda, cerca de Burdeos, convirtiéndose en uno de los mayores incendios registrados en el país desde la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo se forma una tormenta provocada por un incendio?
De acuerdo con especialistas y la meteoróloga de la BBC, Helen Willetts, cuando un incendio forestal alcanza grandes dimensiones libera enormes cantidades de calor que hacen ascender rápidamente el aire.
Ese aire caliente arrastra humo, cenizas y vapor de agua hacia las capas más altas de la atmósfera. Conforme asciende, se enfría y el vapor se condensa formando una nube. Si el incendio es lo suficientemente intenso y la atmósfera presenta condiciones de inestabilidad, esa nube puede crecer hasta convertirse en un pirocumulonimbo, el mismo tipo de nube asociado a las tormentas eléctricas.
Lo más peligroso es que estas nubes pueden generar rayos, los cuales tienen la capacidad de iniciar nuevos incendios a varios kilómetros del foco original.
Un fenómeno que alimenta el fuego
Además de producir descargas eléctricas, los pirocumulonimbos generan vientos muy fuertes e impredecibles que cambian constantemente de dirección, dificultando el trabajo de los bomberos y favoreciendo la rápida propagación de las llamas.
En algunos casos incluso pueden provocar lluvia o caída de granizo, aunque estas precipitaciones generalmente no son suficientes para extinguir incendios de gran magnitud.
Por esta razón, los científicos consideran a estas nubes como uno de los fenómenos meteorológicos más peligrosos asociados a los incendios forestales.
La NASA lo llama "el dragón de las nubes"
La NASA denomina a estas formaciones cumulonimbus flammagenitus, conocidas popularmente como "el dragón de las nubes que escupe fuego", debido a que nacen por el intenso calor generado por incendios forestales o incluso por erupciones volcánicas.
Las imágenes de estas enormes columnas de humo y nubes han sido visibles incluso desde el espacio gracias a satélites de observación terrestre.
Cada vez son más frecuentes
Especialistas advierten que este tipo de fenómenos podría volverse más común debido al aumento de incendios extremos relacionados con las altas temperaturas y las sequías prolongadas.
De acuerdo con el Servicio de Cambio Climático Copernicus y la Agencia Europea de Medio Ambiente, Europa se está calentando a un ritmo superior al promedio mundial, lo que favorece incendios más intensos y difíciles de controlar.
Los expertos señalan que la combinación de calor extremo, vegetación seca y fuertes vientos crea las condiciones ideales para que los incendios alcancen tal intensidad que sean capaces de modificar el clima a su alrededor y generar sus propias tormentas, incrementando aún más el riesgo para las comunidades y los equipos de emergencia.
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