El llamado "Big One", un hipotético megaterremoto asociado a la Falla de San Andrés, ha vuelto a generar preocupación entre especialistas y usuarios de redes sociales. Aunque se trata de un riesgo ampliamente estudiado por la comunidad científica, los expertos aclaran que no existe una predicción sobre la fecha o el momento en que ocurrirá.
La Falla de San Andrés es una fractura geológica de aproximadamente mil 300 kilómetros que atraviesa gran parte del estado de California, en Estados Unidos. En esta zona convergen las placas tectónicas del Pacífico y de Norteamérica, las cuales se desplazan lentamente y acumulan tensión que, eventualmente, puede liberarse en forma de sismos.
¿Qué es el "Big One"?
Con el nombre de "Big One" se conoce al escenario de un terremoto de gran magnitud que podría producirse en la Falla de San Andrés. De ocurrir, tendría el potencial de afectar a millones de personas debido a que atravesaría regiones altamente pobladas como Los Ángeles y San Francisco, además de causar daños en infraestructura, carreteras, redes eléctricas y servicios básicos.
Sin embargo, los especialistas enfatizan que no hay evidencia científica que permita anticipar cuándo sucederá un evento de estas características, por lo que cualquier publicación que afirme una fecha específica carece de sustento.
¿Podría sentirse en México?
De acuerdo con especialistas, un terremoto de gran magnitud en la Falla de San Andrés podría percibirse en el norte de México, principalmente en municipios de Baja California, como Tijuana y Mexicali, debido a su cercanía con la frontera.
Aunque los efectos serían considerablemente menores que en California, el movimiento podría sentirse con intensidad suficiente para provocar alarma entre la población, mover objetos y generar afectaciones en estructuras vulnerables.
¿Por qué sigue siendo un tema de preocupación?
La posibilidad de un gran terremoto continúa siendo objeto de estudio porque la actividad tectónica en la región es constante y forma parte de la dinámica natural del planeta. Por ello, las autoridades y organismos científicos en Estados Unidos realizan simulacros periódicos, fortalecen protocolos de protección civil y promueven medidas de prevención para reducir riesgos.
Los especialistas reiteran que la preparación es la mejor herramienta frente a los fenómenos naturales, ya que, aunque los terremotos no pueden predecirse con exactitud, sí es posible disminuir sus impactos mediante planes de emergencia, infraestructura adecuada y una población informada.
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