El fenómeno natural tuvo lugar en la zona costera de Barra de Potosí, dentro del municipio de Petatlán, en el estado de Guerrero, donde la fuerza acumulada de la corriente logró romper la barrera natural del ecosistema.
El esperado acontecimiento ocurrió durante las horas del atardecer, cuando el flujo de agua se abrió paso sobre la franja playera hasta encontrarse con el oleaje, creando un bello paisaje natural que cautivó a las personas que se aproximaron a la orilla.
Este tipo de aperturas resulta de vital importancia para el equilibrio biológico de la zona, pues favorece el intercambio de nutrientes, la oxigenación del sistema acuático y el ciclo de vida de diversas especies marinas y aves de la región.












