El impresionante avistamiento ocurrió cerca de la medianoche del 14 de agosto de 2026 en los cielos de Columbia Británica, Canadá, y fue perceptible de manera simultánea en diversas regiones del estado de Washington, en Estados Unidos.
Tras el paso de la bola de fuego, los organismos de observación astronómica recibieron cientos de reportes ciudadanos confirmando la trayectoria del objeto espacial, el cual se desintegró al contacto con la atmósfera sin generar riesgos ni daños en la superficie terrestre.










