Una prueba aeroespacial alcanzó un hito técnico al lograr que la nave pesada Starship, desarrollada por la empresa SpaceX, se posicionara en órbita terrestre baja por primera vez.
Durante la fase operativa del vuelo experimental, el vehículo completó de manera satisfactoria el despliegue de un lote compuesto por 26 satélites de la red Starlink, cumpliendo uno de los objetivos principales programados para la misión antes de la intervención de los controladores.
Aunque la planificación inicial contemplaba una duración aproximada de diez horas de maniobras orbitales, el equipo de control de vuelo determinó acortar el tiempo de la prueba a casi tres horas tras completar las fases prioritarias de la maniobra.
Durante la secuencia de reingreso a la atmósfera y posterior descenso controlado sobre las aguas del océano Pacífico, la estructura principal perdió estabilidad al momento del contacto acuático.












