El curioso hecho ocurrió en un establecimiento comercial ubicado en la colonia Atlanta, en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, cuando un cliente decidió que la caja de los consejos era una excelente recompensa personal.
Aprovechando un breve descuido por parte del personal de atención, el sujeto echó una mirada rápida a su alrededor para asegurarse de no ser visto y, con notable agilidad, tomó el recipiente con el dinero recolectado para los empleados antes de retirarse tranquilamente.










