La proeza tuvo lugar en las instalaciones del municipio de Pijijiapan, dentro del estado de Chiapas, donde la comunidad ganadera y quesera unió esfuerzos para confeccionar una impresionante bola de quesillo con un peso final de 1.6 toneladas.
El histórico proyecto requirió de una intensa jornada de trabajo colaborativo en la que participaron de manera activa más de 4 mil productores y artesanos de la región.
Gracias a la precisa coordinación y al volumen de materia prima utilizado, la colosal elaboración fue reconocida internacionalmente como un récord mundial.












