Una crecida extraordinaria en el cauce del río Iguazú provocó el desbordamiento de las emblemáticas Cataratas del Iguazú, registradas tras un periodo de intensas precipitaciones en la cuenca alta de la región.
El volumen de agua alcanzó cifras superiores a los 12,000 metros cúbicos por segundo, un nivel que excede en más de ocho veces el promedio habitual del afluente, situado normalmente en los 1,500 metros cúbicos por segundo, generando un impacto visual de gran magnitud por el arrastre de lodo y sedimentos.
La fuerza del torrente hídrico obligó a la administración del Parque Nacional Iguazú a implementar medidas de contención y restringir temporalmente el paso de visitantes hacia diversos miradores y circuitos del recinto.
Entre las áreas delimitadas para prevenir incidentes se encuentra la pasarela que conduce al sector de la Garganta del Diablo, ubicada sobre la franja fronteriza entre la provincia de Misiones, en Argentina, y el estado de Paraná, en Brasil.