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¿El eclipse solar afecta a las mujeres embarazadas? Esto dice la ciencia

Las creencias sobre daños por eclipses tienen raíces en tradiciones antiguas

Embarazada-eclipse (IA)

El eclipse solar total de este miércoles 12 de agosto ha vuelto a poner sobre la mesa una antigua creencia: que estos fenómenos astronómicos pueden afectar a las mujeres embarazadas o provocar daños en el desarrollo de los bebés.

Durante generaciones han circulado distintas versiones sobre los supuestos efectos de los eclipses en el embarazo, desde malformaciones en el bebé hasta problemas durante la gestación. Sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre que un eclipse solar provoque daños en las mujeres embarazadas o en sus bebés.

El origen de esta creencia se remonta a antiguas tradiciones y explicaciones culturales de diferentes sociedades, en las que los eclipses eran considerados acontecimientos extraordinarios y, en algunos casos, señales de peligro o cambios importantes.

Uno de los mitos más extendidos sostiene que una mujer embarazada que observa un eclipse podría ocasionar alguna alteración física en su bebé. Esta idea, sin embargo, carece de respaldo científico.

Especialistas han señalado que las mujeres embarazadas pueden realizar sus actividades con normalidad durante un eclipse, pues el fenómeno astronómico no representa un riesgo adicional para el embarazo.

El verdadero riesgo: mirar directamente al Sol

Aunque el eclipse no representa un peligro especial para las embarazadas, sí existe un riesgo real para cualquier persona que observe directamente el Sol sin protección adecuada.

La radiación solar puede provocar lesiones en la retina, por lo que para observar las fases parciales del eclipse es necesario utilizar filtros solares certificados y diseñados específicamente para este propósito.

El eclipse total de este 12 de agosto recorrerá una franja que incluye Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia y España, mientras que otras regiones podrán observarlo de manera parcial.

Por ello, más allá de los mitos que históricamente han acompañado a los eclipses, la principal recomendación es disfrutar del fenómeno de manera segura y evitar mirar directamente al Sol sin la protección correspondiente.

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