La epidemia de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) mantiene encendidas las alertas sanitarias debido al incremento de casos y a la dificultad para identificar y cortar todas las cadenas de transmisión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el brote representa una amenaza y que la situación continúa siendo preocupante.
Durante una reunión de alto nivel con los Estados miembros para analizar la respuesta ante el brote, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que todavía existen cadenas de contagio que no han podido ser identificadas, una situación que complica los esfuerzos para contener la propagación del virus.
Uno de los principales focos de preocupación son las muertes asociadas al Ébola, debido a que algunas personas fallecidas no han sido sometidas a prácticas de entierro seguras. El contacto con los cuerpos de personas que murieron a causa de la enfermedad puede representar un riesgo de transmisión, especialmente cuando no se aplican las medidas sanitarias correspondientes.
La OMS también ha advertido que algunas de las personas fallecidas no aparecen entre los contactos conocidos de casos confirmados, lo que apunta a la existencia de cadenas de transmisión que permanecen fuera del radar de los equipos de vigilancia epidemiológica. Esta situación dificulta determinar con precisión hasta dónde se ha extendido el virus.
¿Cuáles son los síntomas del Ébola?
Entre los principales síntomas asociados con la enfermedad se encuentran dolor de cabeza intenso, debilidad y fatiga, fiebre, diarrea, dolor abdominal, salpullido, dificultad para respirar, dolor en el pecho y, en casos graves, convulsiones.
¿Cómo se transmite el virus?
El virus del Ébola puede transmitirse mediante el contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de una persona enferma o fallecida, así como a través de objetos contaminados con dichos fluidos. También existe riesgo de transmisión por contacto con determinados animales infectados, incluidos murciélagos y primates.
Ante la persistencia de casos que no pueden vincularse con cadenas de transmisión conocidas, las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia y las labores de rastreo de contactos como una de las principales herramientas para intentar frenar la propagación del virus.













