Un equipo de investigación de la Universidad de Warwick, en Inglaterra, identificó por primera vez una estrella enana blanca que parecería de color verde ante los ojos humanos.
El hallazgo, publicado en la revista especializada RAS Techniques and Instruments, representa un hito en la astrofísica moderna al desafiar los modelos establecidos sobre la radiación y las tonalidades que pueden presentar los restos estelares en el universo.
Tradicionalmente, la comunidad astronómica sostenía que el color de una estrella dependía exclusivamente de su temperatura superficial: las de menor temperatura muestran tonos anaranjados, las intermedias como el Sol emiten luz blanca y las más cálidas brillan en matices azules.
Los análisis de la institución británica determinaron que las características químicas y físicas presentes en las capas exteriores de estas enanas blancas filtran la radiación emitida, alterando la longitud de onda de la luz que llega a los observadores.