Los eclipses han estado rodeados de mitos y creencias durante generaciones. Entre ellos se encuentra la idea de que pueden provocar malformaciones en bebés, echar a perder los alimentos, causar terremotos o incluso alterar el comportamiento de las personas. Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones. Lo que sí representa un riesgo real es observar directamente un eclipse solar sin protección adecuada, ya que puede provocar daños graves en la vista.