El debate sobre la libertad de expresión en México ha cobrado fuerza ante señalamientos de un presunto intento del gobierno por influir en el discurso público y limitar el escrutinio.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, las conferencias matutinas marcaron la agenda mediática, pero también fueron criticadas por descalificar a periodistas y medios que cuestionaban al poder.
Diversos comunicadores denunciaron haber sido exhibidos desde espacios oficiales, e incluso señalaron la filtración de datos personales, lo que generó preocupación entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa.
Este modelo de comunicación ha sido replicado en gobiernos estatales de Morena. Casos como el programa encabezado por Layda Sansores, conocido como “La Hora del Jaguar”, han sido señalados por su estilo confrontativo.
En Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya también ha utilizado espacios oficiales para posicionar su narrativa, en medio de crecientes cuestionamientos.
A la par, redes sociales se han convertido en un campo de disputa política, donde se replican mensajes, críticas y campañas que intensifican la polarización.