Se autorizó de manera provisional tres encuentros supervisados entre una persona y un perro que formó parte de su entorno familiar, como parte de un procedimiento de divorcio, informó el juzgado familiar de Morelia.
La determinación contempla encuentros de hasta 30 minutos y fue establecida a partir de las condiciones particulares del animal y del contexto del procedimiento.
De acuerdo con un informe médico-veterinario, el perro presenta padecimientos articulares, por lo que requiere tratamiento, control de peso y actividad física mediante paseos cortos y de bajo impacto.
Ante estas condiciones, el juzgado determinó que las convivencias se realicen de manera gradual y bajo supervisión, sin autorizar por el momento traslados prolongados a espacios como parques.
Como parte de las medidas establecidas, antes de cada encuentro deberá realizarse una valoración veterinaria. Además, la sesión podrá concluir anticipadamente si el animal presenta dolor, cansancio, ansiedad o resistencia, sin que se le obligue a continuar con la interacción.













