Un ciberataque de gran magnitud afectó de manera simultánea a más de 150 establecimientos comerciales y cadenas de supermercados en territorio francés, vulnerando los sistemas digitales de control de temperatura de sus instalaciones de enfriamiento.
La intrusión informática provocó que los refrigeradores alcanzaran temperaturas de hasta 50 °C, alterando por completo las condiciones de conservación requeridas para los productos frescos.
La falla provocada por la intervención de piratas informáticos derivó en la pérdida total de toneladas de alimentos y mercancías perecederas, cuantificando daños por millones de dólares.
Asimismo, las elevadas temperaturas registradas de forma abrupta en las unidades de enfriamiento desencadenaron conatos de incendio en algunos de los inmuebles afectados, lo que obligó a una inmediata intervención de los servicios de emergencia para sofocar los riesgos.