El gobierno mexicano suma dos días cuestionando al exembajador Ken Salazar por sus declaraciones relacionadas con el caso de Ismael “El Mayo” Zambada.
Sin embargo, el exdiplomático no operaba de manera independiente, ya que respondía a la administración de Joe Biden y no tenía control directo sobre las agencias de inteligencia estadounidenses.
A dos años de la captura, desde Palacio Nacional se asegura haber conocido nuevos detalles a partir de una investigación periodística, lo que ha generado cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema de inteligencia en México.
La situación pone en evidencia posibles fallas en el flujo de información entre ambos países. Información que, presuntamente, era conocida por agencias en Estados Unidos no habría llegado a tiempo a las autoridades mexicanas.
El caso revive la desconfianza entre agencias de seguridad de México y Estados Unidos, un factor que continúa afectando la cooperación binacional en temas clave como el combate al crimen organizado.