Marina del Pilar reconoció públicamente que el audio filtrado recientemente es auténtico y confirmó que sostuvo reuniones con agentes de Estados Unidos, aunque aseguró que estos no se identificaron adecuadamente durante los encuentros.
Tras la difusión de la grabación, la mandataria publicó un documento en el que fijó su postura ante la controversia, reiterando que su gobierno mantiene una política de cooperación con autoridades extranjeras, pero sin subordinación.
El reconocimiento de la autenticidad del audio marca un giro en el caso, que previamente había generado dudas sobre su veracidad. Ahora, el contenido de las conversaciones adquiere mayor relevancia en medio del debate público.
En el documento difundido, insistió en que cualquier interacción con autoridades internacionales se ha dado dentro del marco institucional y con respeto a la soberanía.
La polémica continúa creciendo, mientras se mantienen cuestionamientos sobre el alcance de dichas reuniones y el contexto en el que se llevaron a cabo.