A más de 5 mil metros sobre el nivel del mar, cerca de la cima del Pico de Orizaba, todavía pueden observarse los restos de una aeronave que se accidentó hace décadas. Partes del fuselaje permanecen entre la nieve y las rocas, convirtiéndose en una imagen conocida por los montañistas que recorren esta zona de alta montaña.












