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Michoacán: 36.2% de trabajadores no puede comprar la canasta básica por bajos salarios e inflación.

Durante el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, la crisis económica continúa golpeando a las familias michoacanas. De acuerdo con el INEGI, el 36.2% de las personas que trabajan no puede adquirir una canasta alimentaria, mientras la inflación en alimentos alcanza el 6.8% y los salarios pierden poder adquisitivo.

En Michoacán, las bolsas del mandado ya no pesan. La combinación entre bajos salarios, inflación y el aumento constante en el costo de los alimentos ha provocado que miles de familias apenas puedan sobrevivir con sus ingresos.

De acuerdo con el más reciente reporte del INEGI sobre pobreza laboral, el 36.2% de las personas que trabajan en el estado no cuentan con ingresos suficientes para adquirir una canasta alimentaria. El panorama evidencia una pérdida del poder adquisitivo entre los trabajadores michoacanos, quienes destinan gran parte de sus ingresos únicamente a la compra de alimentos.

Aunque en las ruedas de prensa semanales el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla y funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Económico destacan que el precio más bajo de la canasta básica en Morelia se mantiene por debajo de los mil pesos, esta realidad no se replica en el resto de los municipios.

En diversas regiones del estado, el costo de la canasta básica supera incluso los mil 476 pesos, reflejando el impacto de la inflación alimentaria, que actualmente registra un incremento del 6.8%.

Actualmente, el salario mínimo en Michoacán es de 315 pesos diarios, lo que representa aproximadamente 9 mil 450 pesos mensuales. Sin embargo, de ese ingreso, las familias deben destinar en promedio 4 mil 800 pesos únicamente para alimentos, dejando poco más de 4 mil 600 pesos para cubrir transporte, agua, luz, gas, renta, educación y otros gastos básicos.


Además, los indicadores muestran un deterioro en el ingreso laboral per cápita. Según cifras del INEGI, entre 2024 y 2025 este indicador pasó de 2 mil 847 pesos a 2 mil 810 pesos, lo que representa una disminución del 7.6% en apenas un año.


Ante este escenario, sectores sociales y ciudadanos cuestionan la capacidad del gobierno que encabeza Alfredo Ramirez Bedolla para generar empleos con salarios dignos y mejorar las condiciones económicas en la entidad.


La situación se refleja diariamente en los hogares michoacanos. Rosa Castillo, trabajadora, aseguró que cada vez es más complicado comprar incluso lo indispensable.

“Todos los días suben. Vienes ahora y mañana regresas y ya están otros precios, muy caro todo. Nada más sacamos para sobrevivir, no para vivir, solo para sobrevivir es lo que hacemos”, comentó. Mientras las cifras oficiales presumen estabilidad en algunos indicadores económicos, la realidad para miles de familias en Michoacán continúa marcada por salarios insuficientes, alimentos más caros y una creciente dificultad para llegar a fin de mes.

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