El epicentro del movimiento telúrico se registró dentro de la prefectura de Ibaraki, en el este de Japón, alcanzando a percibirse claramente en la zona metropolitana de Tokio con una magnitud preliminar calculada en 5.9 por la agencia meteorológica local y a una profundidad aproximada de 70 kilómetros.
A pesar de la sacudida que despertó a miles de ciudadanos, las autoridades marítimas y meteorológicas descartaron rápidamente la alerta o peligro de tsunami para las zonas costeras.
Hasta el momento no se registran personas lesionadas ni daños materiales de consideración en la infraestructura.












