Autoridades de la Ciudad de México informaron la detención de un hombre y una mujer señalados por presuntamente dedicarse al robo de teléfonos celulares, aprovechando las aglomeraciones para cometer los hurtos sin ser detectados.
De acuerdo con las investigaciones, los sospechosos envolvían los dispositivos robados en papel aluminio con el objetivo de dificultar la recepción de señales como GPS, red celular y Wi-Fi, impidiendo que las víctimas pudieran localizar sus equipos mediante aplicaciones de rastreo.
Esta práctica tiene una explicación técnica: el aluminio es un material conductor que puede bloquear o reducir el paso de las ondas de radio, afectando la comunicación del teléfono con las redes móviles, el GPS y las conexiones inalámbricas.
En términos prácticos, un celular completamente envuelto en papel aluminio puede perder la señal telefónica, dejar de recibir llamadas y mensajes, así como desconectarse de internet y dificultar su localización en tiempo real.
Aunque este método no garantiza que un dispositivo sea imposible de rastrear, sí puede reducir significativamente la eficacia de las herramientas de ubicación mientras permanece cubierto, lo que representa una ventaja para quienes buscan retrasar su recuperación tras un robo.
