El bostezo es uno de los comportamientos más comunes, pero a la vez más enigmáticos del reino animal. Aunque popularmente se asocia con el cansancio o el aburrimiento, la ciencia ha descubierto que su asombrosa capacidad de contagio oculta un mecanismo evolutivo fascinante.
Lejos de ser una simple reacción física para enfriar el cerebro o reoxigenar el cuerpo, los expertos señalan que el bostezo reflejo está profundamente vinculado con la empatía y las conexiones sociales, funcionando como un sutil espejo que demuestra la capacidad de sintonizar con los estados emocionales de quienes nos rodean.











