Tras casi 30 años en el Everest, las emblemáticas “Botas Verdes” han sido finalmente identificadas mediante pruebas de ADN. Los análisis genéticos confirmaron que los restos corresponden a Dorje Morup, un soldado indio que desapareció durante la mortal tormenta de nieve de 1996 en la montaña más alta del mundo.
Durante décadas, este punto de referencia se convirtió en uno de los misterios y símbolos más conocidos por los alpinistas que ascendían por la ruta norte de la cumbre. El histórico hallazgo científico pone fin a la incertidumbre sobre la identidad del escalador y ha generado un enorme impacto en las comunidades de montañismo a nivel internacional.