En abril de 2004, Morelia fue escenario de uno de los crímenes más perturbadores de su historia. El protagonista fue un vendedor de tamales que se ganaba la vida ofreciendo su producto en las inmediaciones del Hospital Civil.
Todo comenzó tras una fuerte discusión entre el tamalero y un amigo con el que solía convivir. De acuerdo con la investigación, la pelea escaló hasta que el comerciante lo atacó con un cuchillo, causándole la muerte.
Después del homicidio, el agresor desmembró el cuerpo dentro de la vivienda donde vivía. Cuando el lugar fue inspeccionado, fueron encontrados restos humanos en proceso de cocción dentro de varias ollas vaporeras, junto a masa, salsas, atole y el equipo que utilizaba para vender tamales. El hallazgo conmocionó a toda la ciudad.
Con el paso de las horas comenzó a circular el rumor de que la carne humana sería utilizada para preparar tamales, lo que provocó pánico entre los habitantes de Morelia, especialmente entre quienes acostumbraban comprarle al comerciante. Sin embargo, durante el proceso judicial el detenido declaró que su intención era deshacerse del cuerpo y negó que pretendiera vender tamales elaborados con restos humanos.
Aunque nunca se comprobó que alguien hubiera consumido tamales preparados con carne humana, el caso dio origen a una de las leyendas urbanas más conocidas de Morelia. Desde entonces, la historia del llamado "tamalero de Morelia" continúa siendo recordada como uno de los episodios criminales más escalofriantes registrados en la capital michoacana.