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Estos son los cuatro monumentos famosos del mundo que también funcionan como pararrayos

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Además de ser símbolos históricos y turísticos de sus ciudades, algunos de los monumentos más famosos del mundo cumplen una función poco conocida: actúan como pararrayos para protegerse de las descargas eléctricas durante las tormentas.

Su secreto está en la combinación de su gran altura, los materiales con los que fueron construidos y los sistemas de protección instalados en sus estructuras. Al ser puntos elevados, atraen naturalmente los rayos, pero cuentan con mecanismos que conducen la electricidad de manera segura hacia el suelo.

Cristo Redentor, Brasil

El Cristo Redentor, ubicado en la cima del cerro del Corcovado en Río de Janeiro, Brasil, es una de las esculturas más reconocidas del mundo y también una de las que recibe impactos de rayos con frecuencia.

La estatua, que alcanza los 38 metros de altura, se encuentra a más de 700 metros sobre el nivel del mar. Para protegerla, cuenta con una red de pararrayos instalada principalmente en la cabeza y los brazos, que permite conducir las descargas eléctricas sin afectar la estructura.

Estatua de la Libertad, Estados Unidos

La Estatua de la Libertad, ubicada en la isla de la Libertad, en Nueva York, también funciona como un conductor natural durante las tormentas.

Con una altura de 93 metros desde su base hasta la punta de la antorcha, su revestimiento de cobre facilita la conducción de la electricidad. La estructura cuenta con un sistema de conexión a tierra que permite desviar los rayos y evitar daños en el monumento.

Torre Eiffel, Francia

La Torre Eiffel, uno de los mayores símbolos de París, es otra de las estructuras preparadas para recibir descargas eléctricas.

Con sus 330 metros de altura, es el punto más elevado de la capital francesa y cuenta con varios pararrayos instalados en su parte superior, además de sistemas de descarga hacia el suelo. La torre recibe decenas de impactos de rayos cada año sin que esto represente un riesgo para su estructura o visitantes.

Ángel de la Independencia, México

En la Ciudad de México, el Ángel de la Independencia, ubicado sobre Paseo de la Reforma, también cuenta con protección contra tormentas.

La Victoria Alada, de 47 metros de altura, posee una estructura metálica recubierta con láminas de oro, lo que facilita la conducción de electricidad. Para evitar daños, tiene un pararrayos en la parte superior que desvía las descargas directamente hacia el subsuelo.

Estos monumentos demuestran que, además de su valor histórico y cultural, muchas grandes construcciones del mundo incorporan tecnología que les permite resistir uno de los fenómenos naturales más poderosos: los rayos.