Las extrañas pozas de lodo que aparecieron en la comunidad de El Salitre, en Ixtlán, despertaron rumores sobre el posible nacimiento de un volcán. Sin embargo, especialistas de la UNAM y la UMSNH ya explicaron qué está ocurriendo bajo la superficie.
¿Qué ocurrió en El Salitre, Michoacán?
La mañana del 26 de mayo de 2026, habitantes de la comunidad de El Salitre, en el municipio de Ixtlán, descubrieron que en el patio de una vivienda habían surgido tres pozas que expulsaban lodo, agua caliente y vapor. Con el paso de las horas, el terreno comenzó a deformarse y aparecieron nuevas emanaciones, lo que provocó que imágenes y videos del fenómeno se viralizaran en redes sociales y surgieran dudas sobre el posible nacimiento de un volcán.
Especialistas realizaron estudios en la zona y concluyeron que no existen evidencias de magma ascendiendo hacia la superficie, ni depósitos recientes de ceniza volcánica que indiquen el nacimiento de un nuevo volcán. La explicación más probable es la reactivación de un sistema hidrotermal que ya existía en la región.

¿Por qué salen lodo, agua caliente y vapor?
Los investigadores explicaron que Ixtlán de los Hervores es una zona con intensa actividad hidrotermal desde hace más de un siglo. A través de fallas geológicas, el agua subterránea se calienta en las profundidades y asciende a la superficie junto con gases, formando fumarolas, géiseres, manantiales termales y pozas de lodo. Durante las inspecciones se detectaron temperaturas de hasta 86 grados Celsius, aunque el material expulsado corresponde a agua caliente, vapor y sedimentos, no a lava.
Investigadoras mantienen un monitoreo permanente en El Salitre y analizarán muestras de agua, lodo y gases para conocer con mayor precisión el origen de los fluidos. Las especialistas señalaron que este fenómeno recuerda que la Tierra está viva y cambia constantemente, además de destacar que comprender estos procesos naturales permite reducir riesgos y tomar decisiones informadas. Aunque las pozas de lodo no anuncian el nacimiento de un volcán, sí representan una oportunidad única para estudiar cómo el calor interno del planeta continúa moldeando el paisaje de Michoacán.
Te puede interesar leer: No nacerá un nuevo volcán: UNAM explica origen del “géiser” en Ixtlán
