El ajolote mexicano es mucho más que un simple habitante de los cuerpos de agua; representa un pilar invaluable de la identidad, la mitología y la riqueza natural del país.
Explorar su herencia histórica permite comprender la urgencia de revalorar los ecosistemas lacustres, salvaguardando la memoria de una especie que late en el corazón de las tradiciones mexicanas y que sigue maravillando al mundo entero.











