Un despachador de gasolina fue despedido injustamente por usar su propia hora de comida para bañar y refrescar a los perritos callejeros de la zona. Sin embargo, al conocerse su caso, las personas comenzaron a señalar al establecimiento en plataformas digitales.
La presión y el boicot fueron tan fuertes que el lugar tuvo que cambiar de administración, quienes buscaron al joven para devolverle su puesto, pero este rechazó la oferta debido a que ya había encontrado un nuevo empleo.