El nivel excepcionalmente bajo del río Tíber debido a una intensa sequía sacó a la luz una joya arqueológica oculta por siglos.
A la altura de la zona del Vaticano y muy cerca del emblemático Castillo de Sant’Angelo, emergieron las estructuras de un antiguo puente de la época del emperador Nerón, quien gobernó del año 54 al 68 d. C.
Esta emblemática ruta era utilizada históricamente por generales y emperadores para celebrar sus triunfos bélicos tras regresar de campañas de conquista, por lo que el hallazgo ha generado un enorme interés entre historiadores y especialistas.










