Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la alcaldía Tlalpan, dentro de la Ciudad de México, donde el pequeño animal introdujo su cabeza entre los barrotes de una estructura metálica y ya no pudo zafarse, esto luego de que presuntamente intentara escapar tras ser perseguido por otro perro en la vía pública.
Con paciencia técnica, las autoridades lograron liberar la cabeza del perrito sin causarle ningún tipo de lesión física.
Tras su extracción, el canino fue puesto a salvo y canalizado para recibir atención veterinaria integral, manteniéndose bajo observación médica para garantizar su óptimo estado de salud.