El hecho ocurrió en la red del Metro de Monterrey, en el estado de Nuevo León, donde la oportuna reacción del operador del tren evitó un desenlace fatal para el animal que se desplaza por el tramo de maniobras.
Al percatarse de la presencia del canino sobre la estructura de rodamiento, el conductor disminuyó de inmediato la velocidad de la unidad y comenzó a accionar de forma continua el claxon de advertencia.
La maniobra permitió acompañar el avance del perrito a una distancia segura hasta que el animal encontró un acceso hacia las escaleras de mantenimiento de la infraestructura elevada, logrando salir del área de riesgo por su propia cuenta.