Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Caníbal de Atizapán” o el “Monstruo de Atizapán”, murió este jueves 29 de octubre al interior del penal de Tenango del Valle, en el Estado de México, donde cumplía varias sentencias por feminicidio y desaparición de personas. Tenía 78 años.
De acuerdo con reportes de medios nacionales que citan fuentes de seguridad, el hombre fue encontrado sin vida en su celda durante la madrugada. Las primeras versiones señalan que su fallecimiento ocurrió por causas naturales, aunque las circunstancias médicas del deceso deberán ser precisadas por las autoridades correspondientes
Hallaron más de 4 mil restos óseos en su vivienda
El caso de Andrés Filomeno salió a la luz el 15 de mayo de 2021, cuando fue detenido en su domicilio de la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza, tras las investigaciones por el feminicidio de Reyna González Amador, de 34 años.
La mujer había sido reportada como desaparecida y las indagatorias condujeron a las autoridades hasta la vivienda de Mendoza Celis, donde localizaron sus restos. Durante las diligencias posteriores, los peritos encontraron más de 4 mil 300 fragmentos óseos, además de identificaciones, ropa, calzado y otros objetos que permitieron avanzar en la investigación de posibles víctimas.
Los análisis forenses relacionaron los restos con al menos 19 víctimas. Antes de su detención, el hombre era conocido entre sus vecinos como “El Chino” y, según los reportes sobre el caso, había vivido durante décadas en ese domicilio sin que se conociera públicamente la magnitud de los crímenes.
Acumulaba ocho sentencias condenatorias
Por los delitos de feminicidio y desaparición de personas, Andrés Filomeno recibió ocho sentencias condenatorias entre 2022 y 2024. Entre ellas se encontraba una pena de prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador, además de una condena de 92 años y seis sentencias de 55 años de prisión.
En 2025, Mendoza Celis fue hospitalizado en Toluca por complicaciones respiratorias y otros problemas de salud. Después de permanecer bajo atención médica durante varias semanas, regresó al penal de Tenango del Valle el 1 de octubre de ese año, donde continuó cumpliendo sus condenas.
Con su muerte, concluye su reclusión, mientras que el caso permanece como uno de los más conocidos en México por la cantidad de restos humanos localizados en una vivienda y las investigaciones relacionadas con múltiples feminicidios.













