Una invasión de medusas provocó una situación inusual en Francia. Toneladas de estos organismos marinos llegaron hasta la central nuclear de Gravelines, en el norte del país, y obstruyeron los sistemas de bombeo de agua de mar utilizados para refrigerar sus reactores.
El incidente comenzó el lunes 10 de agosto y obligó a Électricité de France (EDF) a activar los protocolos de seguridad. Los reactores 2, 3 y 4 se apagaron automáticamente después de que los filtros quedaran saturados, mientras que las unidades 1 y 6 tuvieron que reducir considerablemente su potencia. El reactor 5 se encontraba en mantenimiento programado.
Gravelines es considerada la mayor central nuclear de Europa Occidental, por lo que la interrupción representó un golpe para la generación eléctrica francesa. Para el miércoles 12 de agosto, EDF registraba un nivel récord de 20.4% de indisponibilidad de su capacidad nuclear atribuida a condiciones ambientales.
El problema no se limitó a las medusas. Francia enfrenta una intensa ola de calor y una prolongada sequía, condiciones que han elevado la temperatura de los ríos y reducido sus niveles. Debido a las normas ambientales, algunas centrales deben disminuir o detener su producción cuando el agua disponible para refrigeración alcanza temperaturas que podrían afectar a los ecosistemas.
De esta manera, 13 reactores llegaron a estar desconectados o funcionando a menor capacidad al mismo tiempo, debido a la combinación de las altas temperaturas de los ríos y la invasión de medusas en Gravelines.
Especialistas en biología marina y ecología han señalado que el aumento de la temperatura del mar puede favorecer la reproducción de las medusas y la formación de enjambres más numerosos. En Gravelines, incluso las medidas preventivas de EDF, que incluyen mallas, cámaras de monitoreo y embarcaciones especializadas, fueron insuficientes ante la cantidad de organismos que llegaron a las instalaciones.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa el impacto que los fenómenos ambientales extremos pueden tener sobre la generación de energía, incluso en instalaciones preparadas para enfrentar diferentes escenarios. En este caso, el calor, la sequía y un enorme enjambre de medusas terminaron afectando simultáneamente a parte de la infraestructura nuclear francesa.