Los hechos ocurrieron durante un partido de la liga local disputado en los campos de la Ciudad Deportiva Churubusco, en el municipio de Monterrey, Nuevo León.
La tensión comenzó a subir de tono luego de que el silbante mostrala la tarjeta roja a uno de los futbolistas y determinara detener las acciones al considerar que no existían las condiciones mínimas de seguridad para los árbitros y jugadores.
La decisión de dar por terminado el juego antes del tiempo reglamentario provocó la molestia inmediata de varios integrantes del equipo Cuervos de Escobedo. De acuerdo con las imágenes difundidas sobre el percance, al menos tres futbolistas encararon al nazareno para reclamarle la sanción.
Aunque el colegiado intentó poner distancia para protegerse, uno de los agresores, que portaba la camiseta con el número uno, lo sorprendió por la espalda y lo derribó violentamente sobre el césped mediante una llave física, desatando el caos en el terreno de juego.












