Un fenómeno luminoso registrado en el firme nocturno generó intensas discusiones sobre la naturaleza de las manifestaciones aéreas no identificadas.
El avistamiento ocurrió durante la noche del 18 de septiembre de 2026 en los cielos de la Ciudad de México, donde se observó un resplandor de alta densidad que se proyectaba e interactuaba de forma atípica con la capa de nubosidad presente a baja altura.
El suceso fue difundido por investigadores del fenómeno UAP, quienes sugirieron la hipótesis de que la luminosidad podría responder a una estructura de grandes dimensiones oculta entre las nubes.
Sin embargo, no existen validaciones científicas ni confirmaciones independientes por parte de instituciones astronómicas o meteorológicas que respalden la teoría de un objeto de origen anómalo en el espacio aéreo.