Grupos de buzos certificados y biólogos descendieron a las profundidades para retirar manualmente cientos de erizos de mar cuya población había registrado un crecimiento desmedido en las últimas semanas.
La proliferación atípica de estos equinodermos comenzó a generar un desequilibrio ecológico grave, ya que su alimentación e interacción constante sobre la estructura rocosa desgasta la cubierta de los corales y desplaza a otras especies autóctonas.
Durante la maniobra submarina, los especialistas emplearon herramientas de recolección selectiva para extraer a los ejemplares sin dañar el lecho marino ni alterar a los peces de la zona.