El volcán Popocatépetl registró una exhalación de consideración compuesta por vapor de agua, gas y ligeras cantidades de ceniza, la cual fue documentada por los equipos de monitoreo continuo instalados en las inmediaciones del coloso.
La emisión se produjo durante las primeras horas de la jornada, generando una columna que se dispersó hacia los sectores circundantes dependiendo de la dirección de los vientos en la región.
Las cámaras de vigilancia y los sistemas científicos que vigilan la actividad interna y externa del sistema volcánico captaron el momento exacto de la expulsión, manteniendo el seguimiento puntual sobre los parámetros de sismicidad y desgasificación.
Este tipo de episodios forma parte del comportamiento habitual del coloso, el cual se mantiene bajo un estricto esquema de observación permanente debido a su nivel de actividad constante.













