En los últimos cinco años, México ha registrado una serie de asesinatos contra creadores de contenido, influencers y figuras digitales, aunque no existe un registro oficial que contabilice exclusivamente a este sector. Recuentos elaborados con base en investigaciones periodísticas y casos documentados señalan que al menos una decena de creadores han sido asesinados principalmente durante 2025 y 2026, mientras que otros casos ocurrieron desde años anteriores.
Entre los casos más conocidos se encuentra el de Valeria Márquez, influencer de belleza asesinada en mayo de 2025 mientras realizaba una transmisión en vivo desde su estética en Zapopan, Jalisco. Su muerte generó impacto nacional debido a que el ataque quedó registrado durante la emisión que realizaba para sus seguidores.
Otro de los casos que causó conmoción fue el de Agustín Paúl “El Pinky”, creador de contenido en Sinaloa, cuyo cuerpo fue localizado en enero de 2025 en Culiacán. También se documentó el asesinato de Víctor Manuel “El Brasileño”, creador de contenido relacionado con motocicletas, quien fue encontrado sin vida en marzo de ese mismo año en Sinaloa.
La mayoría de los ataques se han concentrado en entidades como Sinaloa, Jalisco, Baja California, Guerrero, Morelos y Chiapas. En varios casos, las autoridades han investigado posibles vínculos con grupos criminales, disputas locales o situaciones relacionadas con la exposición pública de las víctimas, aunque cada expediente mantiene líneas particulares.
Durante 2026, la violencia contra figuras digitales volvió a generar preocupación tras el asesinato de César Gastélum, influencer de Culiacán, Sinaloa, quien fue atacado a balazos mientras realizaba una transmisión en vivo. Su caso se sumó a una serie de agresiones contra creadores que cuentan con miles de seguidores en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube.
Aunque los creadores de contenido no cuentan con una categoría especial dentro de las estadísticas oficiales de homicidios, organizaciones y especialistas advierten que la creciente exposición en redes sociales, la fama local y, en algunos casos, la relación con temas sensibles o zonas de alta violencia, han convertido a algunos influencers en nuevos blancos dentro del escenario de inseguridad que enfrenta México.
