Un violento aluvión generado por intensas precipitaciones pluviales provocó el desborde de una quebrada, convirtiendo las vías públicas en cauces de agua y tierra de alta velocidad.
La contingencia afectó diversos sectores de Santiago de Chile, donde la fuerza del lodo y las rocas arrastradas por la corriente desplazaron automóviles particulares, autobuses y unidades de transporte público que circulaban por las arterias de la capital.
El caudal de sedimento y agua ingresó de manera directa a múltiples viviendas ubicadas en zonas vulnerables, ocasionando daños estructurales severos en el patrimonio de los residentes y dejando calles completamente bloqueadas por los escombros.
Los cuerpos de emergencia y rescate desplegaron brigadas de auxilio para evacuar a las familias afectadas y realizar labores de despeje en los tramos carreteros más comprometidos por el desprendimiento de ladera.