Un devastador terremoto de magnitud 7.7 sacudió con fuerza una región insular durante las primeras horas de la madrugada, provocando momentos de pánico y severas destrucciones materiales.
El violento sismo tuvo lugar en la región de Flores, perteneciente a Indonesia, sacudiendo a varias provincias cercanas y causando el derrumbe instantáneo de múltiples viviendas e infraestructura habitacional en las zonas más próximas al epicentro.
A consecuencia del potente movimiento de tierra, las autoridades locales activaron de manera inmediata una alerta preventiva de tsunami para evacuar a las comunidades costeras, aunque la amenaza fue descartada horas después tras evaluaciones geofísicas.