La catástrofe se registró en un terreno abierto utilizado como área de estacionamiento en la ciudad de Tainan, al sur de Taiwán, donde el primer estallido liberó una gran onda expansiva que derivó en una segunda detonación de similar magnitud dentro del mismo perímetro.
El impacto y la fuerza del fuego alcanzaron rápidamente a diversas casas residenciales contiguas, dejando un saldo preliminar de varias personas heridas con quemaduras y lesiones por vidrios rotos, además de severos daños estructurales.