Con apenas 19 años, Valeria logró superar una de las pruebas más difíciles que puede enfrentar una persona: vencer el cáncer. Después de casi cinco años de tratamiento, la joven tocó la campana que simboliza el fin de su lucha contra la enfermedad, convirtiéndose en un ejemplo de esperanza, resiliencia y fortaleza.
El emotivo momento marcó el cierre de un proceso que comenzó en octubre de 2021, cuando, con tan solo 15 años, fue diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo debido a su edad. Desde entonces, enfrentó un largo camino de quimioterapias, estudios médicos y tratamientos que pusieron a prueba su fuerza física y emocional.
Su madre, Paola, recordó que recibir el diagnóstico fue un momento devastador para toda la familia, pero destacó el acompañamiento del personal médico y la determinación de Valeria para salir adelante.
"Ella fue diagnosticada en octubre del 2021 con leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo por edad. Tenía 15 años cuando la diagnosticaron y a partir de ahí estuvo recibiendo su tratamiento y sus estudios. La palabra cáncer es intimidante, pero gracias a Dios y a todo el equipo, aquí seguimos", expresó.
En marzo de este año, Valeria entró en la fase de recuperación y desde entonces ha retomado sus proyectos de vida. Actualmente estudia la licenciatura en Psicología y busca inspirar a otras personas que atraviesan por una enfermedad similar.
La joven reconoce que escuchar la palabra cáncer provoca miedo, pero asegura que no debe asociarse automáticamente con la muerte. Aunque describe el proceso como una batalla intensa y desgastante, afirma que vale la pena enfrentarla con fe, disciplina y el apoyo de los seres queridos.
"Que no se rindan, que sigan disfrutando las cosas, que sigan deseando querer su vida de vuelta, porque es una batalla muy fuerte. No es simplemente una gripe o una alergia; es una batalla por tu vida. Hay muchas personas a tu alrededor que te aman, que te demuestran cariño y que les importas", compartió.Las quimioterapias, las hospitalizaciones y los tratamientos quedaron atrás para Valeria. Hoy mira hacia el futuro con optimismo, convencida de que la fortaleza que desarrolló durante estos años será la misma que la impulse a cumplir cada uno de sus sueños.
Su historia se ha convertido en un mensaje de esperanza para pacientes y familias que enfrentan el cáncer, demostrando que, con atención médica, apoyo familiar y perseverancia, es posible escribir un final lleno de vida.
